ENFERMERAS COMUNITARIAS 7 de José Ramón Martínez Riera

10,00 

Descripción

Hay libros que se escriben pensando en un destino. Este no. Este libro nació antes de saber que lo sería. Se fue haciendo a fuego lento, entrada tras entrada, desahogo tras desahogo, pregunta tras pregunta. Nació en el lugar donde nacen las cosas honestas, en la necesidad. La necesidad de pensar en voz alta, de nombrar lo que incomoda, de defender lo que importa y, sobre todo, de cuidar desde la palabra cuando otros espacios no lo permiten.
Durante más de seis años, el Blog Enfermeras Comunitarias ha sido mi cuaderno de campo, mi mesa de trabajo, mi refugio político y ético, y también —por qué no decirlo— mi manera de resistir. Resistir a la desmemoria, a la indiferencia, al ruido, a la banalización del cuidado, al reduccionismo de la salud, a la desigualdad aceptada como paisaje, a la deshumanización convertida en norma. Resistir, pero también proponer, crear, imaginar otros modos de mirar, de decir y de hacer.
Este volumen reúne ese tránsito. No pretende ordenar nada, la realidad nunca se deja ordenar. No busca construir un relato lineal ni un manual de respuestas. Al contrario: es un libro de huellas. Cada texto es una marca del tiempo en que fue escrito y, al mismo tiempo, un espejo de los debates, tensiones y desafíos que atraviesan hoy la enfermería, la salud, la dignidad y la convivencia.
Si algo tienen en común estas reflexiones es que todas nacen desde lo que soy y desde lo que elijo ser: enfermera comunitaria. Esa identidad profesional y humana atraviesa cada párrafo, incluso aquellos que, aparentemente, se alejan del estricto ámbito de la salud. Porque una enfermera comunitaria nunca mira solo cuerpos o malestares, mira vínculos, territorios, historias, derechos, violencias, posibilidades. Mira el mundo entero. Y cuando el mundo se tuerce, una enfermera comunitaria también escribe.
Aquí están, por tanto, mis dudas y mis certezas; mis entusiasmos y mis indignaciones; mis lecturas y mis obsesiones. Está la defensa del cuidado como categoría política y no solo como acto técnico. Está la denuncia de la desigualdad, del machismo sanitario, del lenguaje que hiere, de los sistemas que fragmentan, de los modelos que olvidan. Está la reivindicación de una mirada iberoamericana capaz de construir un paradigma propio —más humano, más cercano, más justo—. Está la memoria de quienes nos precedieron y el reclamo de referentes que nos faltan. Está la crítica a quienes confunden poder con autoridad y autoridad con soberbia. Está la reflexión sobre la universidad, la comunidad, la ética, la espiritualidad, la innovación, el arte, el cine, la música, la política, los algoritmos y los monstruos que todavía pisan fuerte.

No escribo para gustar. Escribo para comprender, para comprenderme, para no resignarme, para no olvidar, para no permitir que otros reescriban lo que hemos vivido, construido o defendido. Escribo para no convertirme en espectador de aquello que sé que merece ser nombrado, explicado, protegido o denunciado. Escribo para seguir sintiéndome enfermera.
Ojalá este libro sirva para alimentar preguntas, abrir miradas, incomodar inercias, encender pensamientos. Ojalá sea una compañía y no una sentencia. Ojalá deje siempre una puerta abierta a la conversación. Porque cuidar —también desde la escritura— es, en esencia, un acto de encuentro.
Gracias por estar aquí, por leer, por acompañar, por no dejar que la indiferencia gane terreno. Que este libro sea, también, una forma de cuidarnos.