El caso del Hospital Universitario de Torrejón es un ejemplo paradigmático de cómo la deshumanización de la gestión puede socavar la humanización de la asistencia sanitaria, creando una profunda brecha ética y funcional en el sistema de salud.
1. La Desconexión con el Propósito Fundamental (Gestión Deshumanizada)
La esencia de la gestión sanitaria debe ser maximizar el bienestar y la salud del paciente. La crisis de Torrejón revela una presunta alteración de este propósito, donde el EBITDA (indicador de beneficio económico) se convierte en el fin último.
* Deshumanización del Paciente: Al presuntamente ordenar restringir la atención a pacientes «no cápita» o retrasar procedimientos de diálisis peritoneal por su «baja rentabilidad», la dirección estaría tratando a los pacientes no como seres humanos con derecho a la salud, sino como variables económicas con costes asociados.
* Deshumanización del Profesional: El personal de salud tiene un compromiso ético con la vida. Cuando se les fuerza (o se les pide) a tomar decisiones que comprometen este compromiso (por ejemplo, reutilizar material de un solo uso o dilatar listas de espera), se produce una profunda lesión moral. El despido de directivos que actuaron como alertadores éticos es la máxima expresión de esta gestión deshumanizada: se penaliza la moralidad en favor de la rentabilidad.
Vínculo con la Humanización: La humanización se basa en la ética y el respeto a la dignidad. Cuando se prioriza el lucro sobre el cuidado, el sistema de salud deja de ser un servicio para convertirse en una empresa, y la ética profesional queda subordinada a la directriz corporativa.
2. El Impacto en el Eje de la Humanización: El Cuidado
La humanización en la práctica clínica se fundamenta en la calidad de la interacción y el tiempo dedicado al paciente.
* Deterioro de la Calidad Asistencial: La presión para recortar gastos o aumentar la rentabilidad se traduce directamente en peores condiciones laborales (sobrecarga, bajos ratios de personal) y en la falta de recursos adecuados.
* Un profesional agotado, desmoralizado o estresado no puede ofrecer un cuidado empático y de calidad. El Burnout es el principal enemigo de la humanización.
* Pérdida de Confianza: La filtración de estas prácticas mercantilistas erosiona la confianza de la ciudadanía en el sistema de salud. La confianza es un pilar fundamental de la humanización; sin ella, la relación médico-paciente y la percepción de seguridad se rompen.
Vínculo con la Humanización: La humanización no es solo poner una sonrisa, es garantizar los recursos, el tiempo y la seguridad necesarios para que el acto de cuidar se realice con dignidad para ambas partes (paciente y profesional). La falta de inversión o la dilación de la atención por motivos económicos atenta directamente contra el principio de cuidado.
3. El Modelo de Gestión como Agente Deshumanizador
La crisis pone el foco en el modelo de gestión pública-privada indirecta (concesional) cuando falla la supervisión y predominan las lógicas empresariales.
* Fallo en la Dirección: Si las presuntas directrices empresariales contravienen la ética y el derecho a la salud, significa que los mecanismos de control y la supervisión pública han sido insuficientes para garantizar que el gestor privado mantenga el compromiso social de la salud pública.
* Riesgo Intrínseco del Lucro: El caso subraya el riesgo de introducir un incentivo al lucro en un servicio esencial como la salud. Este incentivo puede distorsionar las decisiones clínicas y administrativas, alejándolas de las necesidades médicas y acercándolas a las necesidades de la cuenta de resultados.
Vínculo con la Humanización: Humanizar el sistema de salud exige que la estructura organizativa (su modelo de gestión y financiación) esté alineada con el valor de la vida, y no con la maximización de beneficios.
En conclusión, el caso de Torrejón no es una anécdota, sino una alerta roja sobre la necesidad de humanizar la cúpula de la gestión sanitaria para proteger la ética asistencial en la base.
