deshumanización - profesionalcentrismo

¿Humanizamos al paciente mientras deshumanizamos al profesional?

Quizá ha llegado el momento de reconocer una contradicción incómoda de nuestras organizaciones sanitarias: hablamos mucho de humanización, pero no siempre estamos dispuestos a revisar cómo gestionamos a quienes cuidan.

No basta con afirmar que «las personas están en el centro» mientras una enfermera sigue siendo, en demasiadas ocasiones, una cifra de plantilla, una cobertura de turno, un ratio que completar o un recurso que desplazar según las necesidades de la organización. Llamar “recurso humano” a una persona no la convierte en el centro de nada.

Aquí es donde planteo el profesionalcentrismo. No para quitar al paciente del centro, sino para cuestionar una idea que hemos normalizado demasiado: que el profesional debe cuidar siempre, adaptarse siempre, responder siempre y comprometerse siempre, aunque la organización no muestre el mismo compromiso hacia él.

Podemos tener excelentes indicadores, cumplir objetivos y aumentar la actividad y, aun así, fracasar en algo esencial: conseguir que nuestros profesionales se sientan escuchados, reconocidos, respetados y partícipes de las decisiones que afectan a su trabajo.

Y entonces deberíamos preguntarnos si eso es realmente buena gestión.

Humanizar la gestión no significa dirigir con menos exigencia. Significa dejar de confundir autoridad con control, compromiso con obediencia y eficiencia con hacer cada vez más con profesionales cada vez más agotados.

Después de más de cuatro décadas siendo enfermera, hay algo que me resulta difícil aceptar: que pidamos a los profesionales que humanicen cada encuentro con el paciente mientras algunas organizaciones todavía no han aprendido a humanizar su encuentro con el profesional.

El paciente debe estar en el centro del cuidado. Pero quien cuida debe estar en el centro de la gestión.

Si no somos capaces de asumir ambas cosas, quizá deberíamos dejar de hablar tanto de humanización y empezar a preguntarnos qué estamos dispuestos a cambiar para hacerla realidad.