Donde está la diferencia
Durante mucho tiempo pensé que liderar bien era decir que sí.
Sí a todo.
Sí a todas las demandas.
Sí incluso cuando el equipo ya no podía más.
Hasta que entendí algo clave:
decir sí a todo también puede dañar.
En ocasiones, decir no es el mayor acto de cuidado que puede hacer un líder:
– protege al equipo,
– evita errores,
– preserva la dignidad del trabajo.
En Liderar cuidando hablo de los límites como una forma de fidelidad:
a los valores, a las personas y al cuidado de calidad.
Liderar no es complacer.
Es asumir la incomodidad de proteger.
¿Te cuesta decir no cuando sabes que deberías?



