Reflexiones sobre la gestión enfermera humanizada
En el día a día de la gestión enfermera es fácil sentirse en modo “apagafuegos”: cubrir ausencias de última hora, resolver conflictos, responder a indicadores, cumplir plazos, atender urgencias constantes. Todo parece prioritario, todo arde. Y, sin embargo, cuando la gestión se limita a apagar incendios, algo esencial se va perdiendo por el camino: las personas.
La gestión enfermera humanizada nos invita a cambiar el foco. No se trata de ignorar los problemas —porque existen y seguirán existiendo—, sino de anticiparse, cuidar y construir contextos saludables donde los incendios sean menos frecuentes y menos destructivos.
Aquí es donde cobra sentido el mensaje central del libro Liderar cuidando: 👉 liderar desde el cuidado, no solo desde el control.
De la urgencia al sentido
Un liderazgo basado únicamente en la reacción perpetúa el desgaste profesional. En cambio, liderar cuidando implica:
- Escuchar de forma activa a los equipos.
- Reconocer el esfuerzo invisible del día a día.
- Generar confianza psicológica.
- Acompañar, no solo supervisar.
Cuando una enfermera gestora cuida, previene. Previene conflictos, bajas emocionales, desmotivación y rotación. Y eso, a largo plazo, también es eficiencia.
Cuidar al que cuida
No podemos hablar de humanización asistencial sin una humanización de la gestión. Los equipos no necesitan solo respuestas rápidas; necesitan líderes coherentes, accesibles y con propósito. Como recuerda Liderar cuidando, el liderazgo enfermero tiene un impacto directo no solo en los resultados, sino en cómo se sienten las personas mientras trabajan.
Menos incendios, más liderazgo
Apagar incendios desgasta. Liderar cuidando transforma. La verdadera pregunta no es cuántos problemas resolvemos al día, sino qué tipo de cultura estamos construyendo para que mañana haya menos fuegos… y más cuidado.
Porque en enfermería, liderar también es cuidar.



