El Modelo del Círculo Humanizado: una teoría de la reciprocidad humanizadora en enfermería y las organizaciones sanitarias

La revista Ética de los Cuidados, nos publica el artículo «El Modelo del Círculo Humanizado: una teoría de la reciprocidad humanizadora en enfermería y las organizaciones sanitarias», un paso más de las investigaciones realizadas en el marco de mi tesis doctoral en la UA – Universidad de Alicante / Universitat d’Alacant junto a mis directores José Ramón Martínez-Riera y Vicente Gea Caballero, mi gran amigo Pedro Jaén y la visión psicológica de Marta Peixó

El artículo presenta el Modelo del Círculo Humanizado como una propuesta sistémica para comprender la humanización en enfermería y las organizaciones sanitarias.

El modelo integra cuatro niveles interdependientes: persona, profesional, gestor humanizado y organización humanizada.

La persona ocupa el centro, entendida como sujeto autónomo, singular y participante activo en su proceso de cuidado.

El profesional constituye un segundo nivel, incorporando el profesionalcentrismo y la necesidad de proteger su bienestar físico, emocional y laboral.

El gestor humanizado ejerce un liderazgo basado en escucha activa, empatía, coherencia ética, acompañamiento y desarrollo de los equipos.

La organización debe generar condiciones estructurales y culturales que favorezcan la seguridad, la conciliación, el aprendizaje y el compromiso ético.

La aportación central del modelo es el principio de reciprocidad humanizadora, mediante el cual el cuidado circula bidireccionalmente entre los diferentes niveles.

Cuando existe armonía entre los niveles aparece un círculo virtuoso, asociado a mayor bienestar profesional, seguridad, compromiso y sostenibilidad organizacional.

Cuando se producen fracturas —sobrecarga, entornos tóxicos o liderazgos inadecuados— puede generarse un círculo vicioso de deshumanización que afecta tanto al profesional como a la persona atendida.

En conclusión, la humanización no depende únicamente del profesional, sino que se plantea como una propiedad sistémica y una responsabilidad colectiva, integrando ética, liderazgo, bienestar profesional y cultura organizacional.